lunes 23 de abril de 2007

Entrando a matar

Ayer se reinauguró la Plaza de Toros de la ciudad que me vio nacer y en estos momentos me soporta como habitante, ella es Vitoria-Gasteiz. Lo que pasa es que teníamos una y ahora tenemos dos a expensas de que la más antigua de ambas sea retirada para poder hacer especulaciones varias. Pero no me voy a centrar en el tema del suelo, me dirijo a opinar acerca de las aberraciones que se pueden ver en este coso taurino, y no me refiero al concierto que dará Elton John cobrando 600.000 hermosotes euros al excelentísimo ayuntamientote la capital alavesa. Mientras, la ciudad de Barcelona se ha puesto la etiqueta de ciudad no taurina, hecho que resulta un gran progreso ya que fue la ciudad con más plazas del momento cuando llegó a tener tres, pero esto ya ha sido objeto de miles de absurdas críticas.

La mal considerada fiesta nacional, llamada por otros también fiesta irracional, lleva ya unos cuantos años inmersa en polémicas varias. Las corridas de toros consisten en atacar a un animal desde diferentes ángulos para acabar la faena, maldito nombre recibe además, con el sacrificio de la bestia. El arte de la lidia queda empequeñecido ante el sangriento festín que se da un individuo que parece una bola de discoteca con medias rosas y txapela.

Y qué me importa a mí que me infesten con videos criticando las salvajadas de los cazadores japoneses de focas y ballenas, que sean ilegales y se persigan las peleas de perros si cuando pongo un informativo me hablan de las últimas hazañas del torero de moda, que para más INRI se le ha de llamar matador de toros. Esa falsa moral que tanto criticamos a los americanos, la tenemos a diario en nuestros propios morros.

Pero la tortura no empieza en la plaza de la vergüenza. El toro nace para acabar brutalmente sacrificado, pero antes de eso recibe algo así como un maltrato psicológico, lo incitan a la bravura, que por mucho que digan los sabios de la tauromaquia no nace bravo, le hacen serlo. Como buen herbívoro sólo usaría su cornamenta para defenderse, no para atacar y si no, ¿por qué las vacas no son tan bravas si son tan similares? Siempre habrá algún iluminado por la gracia de un Dios que haga referencia al gen de la bravura del toro o al cromosoma mu. A parte queda el más reciente debate sobre las vejaciones que se cometen justo antes de la corrida, los afeitados, las drogas y demás técnicas para nublar los sentidos del toro.

Personalmente no vería con buenos ojos las llamadas corridas sin muerte, que si no estoy mal informado se producen en países como Francia y Japón. Es un mal menor, sí, pero la ya citada tortura psicológica sigue produciéndose, el toro sigue siendo entrenado para el evento.

Para finalizar diré que en ningún momento estoy en contra del sacrificio de animales para el bien humano, generalmente para poder alimentarnos los que no nos consideramos vegetarianos, tampoco de la práctica de la caza y la pesca siempre que éstas estén controladas, pero me niego a aceptar que se convierta en espectáculo y aún menos en un cruel negocio la tortura y la muerte indiscriminada de animales. Y si Pamela Anderson se convierte en la opositora number one del maltrato a los pollos egipcios, pues yo hago algo similar, pero sin tan voluptuosos pechos, con los hermosos toritos del mundo. Ole.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

me dejaste sin palabras, despues de leete, no se que leches poner en el multidebate, saludos. sep

CARLOS dijo...

Maravillosa reflexion,pero no sin antes comentar que si supuestamente hay igualdad entre los toros y los toreros, xq no drogan a los toreros, les pegan palizas antes de salir, les rapan los huevos, en definitiva, que hagan los mismo... xq veo mas peligroso torear a una cabra de monte si haberle hecho perrerias que a un toro puteado.
tras esta breve reflexion solo m queda decir...

LAS CORRIDAS DE TOROS EN EL COÑO DE LAS VACAS

Aberasturi dijo...

A los toreros no hace falta drogarlos, ya lo hacen ellos, emulando al gran Manolete, si no sabes torear pa qué te metes, eso sí fuera de la plaza y con "dronga güena" para estar bien espabilados y poder atacar a las hembras cual miura en celo.

Silverman dijo...

Eres grande. Escribe un libro, como Pepe, con vender una docena ya tienes para pillar de lo que fumas antes de ponerte a ticlinear.