viernes 24 de junio de 2011

Rebeldes, indignados y demás fauna y flora

Desde el Basque Country las movidas del 15M, Democracia Real y demás se viven de distinta manera. Suficiente tenemos con saber qué nos dejan o no votar, qué eres si votas una u otra cosa y dentro de todo ello la identidad nacional. ¡Qué follón!

Es posible que todo esto sea causa de lo que dijo Karl Marx, "El nacionalismo es un invento de la burguesía para dividir al proletariado" o también porque la diversidad ideológica (en mayor o menor medida) sí se ve plasmada en nuestras instituciones y los casos de corrupción son mínimos si los comparamos con el resto del Imperio en el que nunca se ponía el sol. Tiene pinta de que la historia esa de “no nos representan” aquí no ha calado.

Desde que empezó el movimiento DRY, quise posicionarme, pero nunca llegué a tener una posición formada al respecto. Como enemigo del statu quo toda lo que implique un cambio radical del mismo tiene mi apoyo, pero con estas acampadas ¿qué cambio se pide? ¿Quién pide el cambio? Son cosas que no están claras. Una de las primeras caras conocidas en apoyarlo fue Willy Toledo, conocido por su activismo filocomunista. Se le repudió. El último en sumarse ha sido Pau Gasol, conocido por cobrar millones de dólares en la NBA y por hacer anuncios de relojes y de un banco. Se le aplaudió.

La historia está repleta de rebeldes de boquilla y muchos de los denominados indignados me recuerdan a ellos. Alaska, por ejemplo, pasó de gran símbolo de la rebeldía de la Movida madrileña a colaboradora del programa de Jiménez Losantos. Antes que ella unos cuantos artistas antifranquistas perdieron su carné del PCE debajo de sus millones de pesetas. También se cuenta que los hippies de los USA cuando se quedaron sin dinero para drogas dejaron de lado el “Peace and Love” para volver a la mansión de papá.

Entre los acampados te puedes encontrar al hijo del minero y al hijo del vecino del barrio Salamanca de Madrid que quieren cambios porque no aceptan el horrendo sistema político español. Ambos tachan de ladrones a los políticos de ladrones. Pero, ¿quiere el segundo que se modifique el sistema económico? ¿Tienen ambos al banquero como enemigo? ¿Están los dos dispuestos a arriesgar lo mismo?

Gente demasiado diferente, para objetivos bien distintos. La intención es muy buena, pero meterse en una tienda de campaña a esperar que el cambio llegue por sí sólo no es suficiente.